El Consejo de Rectores de Universidades Privadas (CRUP) y el Instituto Universitario Italiano de Rosario (IUNIR) reunieron a autoridades universitarias en Rosario para conmemorar los 70 años de las universidades privadas argentinas y el 25.º aniversario de la institución anfitriona. La jornada incluyó una reunión de Comisión Directiva Ampliada, un almuerzo de camaradería y un plenario en formato de Ateneo de Rectores para reflexionar sobre la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, con especial atención a la centralidad de la persona humana frente a las transformaciones tecnológicas y al avance de la inteligencia artificial.

Durante la apertura, el rector del IUNIR, Mario Alberto Secchi, agradeció la presencia de las autoridades y destacó la importancia de realizar encuentros del CRUP en universidades de distintas provincias. Señaló que estas instancias contribuyen a fortalecer la integración entre las instituciones, dar visibilidad a sus realidades locales y difundir las iniciativas que se desarrollan de manera conjunta.

La Comisión Directiva Ampliada dio la bienvenida a los nuevos rectores Leonardo Medrano, de la Universidad Siglo 21, y César Horacio Dellamea, de la Universidad de la Cuenca del Plata (UCP). Asimismo, se rindió homenaje al Dr. Mario Turín, recientemente fallecido rector emérito del Instituto Universitario CEMIC y exvicepresidente del CRUP, en reconocimiento a sus aportes a la medicina, la investigación, la innovación y la educación universitaria. «Turín nos deja un mensaje fundamental: conducir siempre implica conocer más, y el único camino para conocer más es no desatender el principio rectoral de investigar», destacó Héctor Sauret, rector de la Universidad de Concepción del Uruguay (UCU) y conductor del homenaje.

La agenda también incluyó el tratamiento del documento conjunto «La visita del Papa León XIV y las universidades argentinas» elaborado por el CRUP, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Red Universitaria para el Cuidado de la Casa Común (RUC), en el contexto de la próxima visita del pontífice al país. Del mismo modo, se anunció la iniciativa de realizar un seminario abierto junto a las instituciones autoras del documento y la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) para establecer un espacio de reflexión compartida sobre la inteligencia artificial, su uso ético y sus implicancias para la sociedad, en consonancia con los planteos del ya mencionado documento y Magnifica Humanitas.

Durante la reunión, además, se presentó el programa temático de REALCUP Guayaquil 2026, bajo el lema “Inteligencias postartificiales”, y se compartieron avances del proyecto editorial por los 70 años de las universidades privadas argentinas, que reúne la historia, la identidad y la trayectoria de las instituciones del sistema. En este marco, se informó que la convocatoria para recopilar materiales institucionales continuaría abierta hasta el 20 de noviembre.

Magnifica Humanitas: una lectura desde el mundo universitario

El Consejo Plenario se enfocó en el Ateneo de Rectores “Magnifica Humanitas: una lectura desde el mundo universitario”, con exposiciones de Miguel Ángel Schiavone, rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina; Axel Barceló, rector del Instituto Universitario de Ciencias de la Salud Fundación Barceló; Javier Macchi, rector de la Universidad del Gran Rosario; y Rita Gajate, rectora de la Universidad Católica de La Plata. Los disertantes abordaron las oportunidades y los desafíos que plantea la inteligencia artificial para la enseñanza, la investigación y la vida universitaria, y reflexionaron sobre la responsabilidad de las instituciones de educación superior en la formación integral de las personas en un contexto de acelerada transformación tecnológica.

Entre los principales ejes del intercambio, se destacó la necesidad de distinguir el acceso a la información de la capacidad de interpretarla, evaluarla y tomar decisiones fundamentadas. «La diferencia entre la inteligencia artificial y la inteligencia humana es clara: la inteligencia humana integra dimensiones como la dimensión sensorial, la emocional, la social, la afectiva y la moral; la inteligencia artificial es maestra del lenguaje, pero es un loro causal, le digo cosas y lo repite», afirmó Schiavone. En este sentido, la formación del pensamiento crítico se presentó como una tarea central de las universidades, especialmente ante la creciente incorporación de herramientas de IA en los procesos de aprendizaje y producción de conocimiento.

Los rectores también señalaron que la inteligencia artificial no es neutral: su desarrollo y sus resultados están atravesados por decisiones, intereses y sesgos que requieren análisis y evaluación. «La neutralidad va a depender de quién la diseñe, quién la financie y quién la use», declaró Barceló, y agregó que las universidades, además de saber sus objetivos con respecto al uso de la IA, deben saber quién está detrás esta. Por eso, plantearon la importancia de acompañar su adopción con formación, criterios institucionales y una reflexión ética sobre sus usos y consecuencias.

A su vez, destacaron el valor de preservar y potenciar aquellas dimensiones que hacen a la experiencia humana: la creatividad, la empatía, la responsabilidad, el discernimiento, la dimensión afectiva y los vínculos con los demás. La tecnología puede ampliar las capacidades de investigación y facilitar el procesamiento de información, pero su incorporación exige preguntarse qué tareas delegar y qué capacidades humanas es necesario seguir cultivando.

En esta línea, el Ateneo recuperó una idea central: pasar del dato al criterio y de una lógica centrada exclusivamente en la eficiencia a una construcción del conocimiento basada en el diálogo y la comunidad. Desde esta perspectiva, las universidades tienen un papel fundamental en la formación de personas capaces de comprender los cambios, evaluar sus implicancias y decidir responsablemente cómo utilizar los conocimientos adquiridos.

El encuentro permitió fortalecer el intercambio entre colegas y renovar el compromiso con el trabajo conjunto entre las instituciones universitarias. La reflexión sobre Magnifica Humanitas abrió, además, una agenda de diálogo que trasciende el uso de nuevas tecnologías y pone en el centro la condición humana, la responsabilidad educativa y el sentido social del conocimiento.

En un escenario de profundas transformaciones, las universidades están llamadas no solo a incorporar los avances tecnológicos, sino también a orientar su desarrollo y sus aplicaciones desde una perspectiva ética, crítica e integral. La inteligencia artificial puede ampliar la información, pero la formación de personas capaces de discernir, asumir responsabilidades y poner el conocimiento al servicio de la sociedad sigue siendo una misión esencialmente humana y tarea de la educación superior.